Título: El susurro de Jurumu y la Danza de Mareiwa.
Autor: Norma Cecilia Acosta Manzanares.
Caracas, 08 de mayo de 2025.
En los tiempos en que los ríos hablaban con el viento y las estrellas tejían caminos sobre el agua, el gran Guirinoko (Orinoco) decidió entregar su corazón al mar Caribe. Los Warao, hijos de los manglares, contaban que el río no era solo agua, sino un hahuba (espíritu) antiguo que llevaba en su corriente los sueños de la Amana (tierra). Jurumu, poderoso y generoso, fluía con la fuerza de mil caños, arrastrando consigo historias de la selva y ofrendas de barro rojo. Pero al llegar al horizonte, donde el cielo se funde con las olas, conoció a Mareiwa (el Caribe), cuyo cuerpo brillaba como escamas de pez luna.
—Yakera arotu —le dijo Jurumu en lengua warao—, "mi agua es tu agua".
Mareiwa, recostada en su trono de corales, rió con la melodía de las caracolas. Sus olas acariciaron la desembocadura de Jurumu, pero no permitieron que su esencia dulce penetrara más allá de la superficie.
—¿Acaso no sabes, hermano, que la salinidad es mi armadura? —respondió Mareiwa, temiendo que el amor del río diluyera su reino azul—. Mabu ya jokonae: el mar no se rinde.
Jurumu insistió, tejiendo canales y laberintos en el delta, intentando alcanzar las profundidades donde Mareiwa guardaba su corazón frío. Pero ella, astuta, levantó murallas invisibles con las mareas, creando el macareo, ese fenómeno donde las aguas dulces y saladas luchan como jaguares en celo. Los Warao veían cómo el río, al besarla, se enturbiaba de tristeza, formando remolinos que gritaban: "¡Nahanarau ana!" ("¡El amor duele!").
Una noche, mientras las luciérnagas danzaban sobre los moriches, el shaman Morekani contó a los niños:
—Jurumu aún llora en silencio. Por eso, en el delta, el agua es yena (dulce) cerca de las raíces, pero jatu (salada) donde duermen los cangrejos. Mareiwa teme que, si se entrega, el río la convertiría en otra cosa... y ella olvidaría su nombre.
Hoy, cuando las curiaras navegan hacia el Atlántico, los remeros susurran:
—Jurumu iné, Mareiwa oko —"El Orinoco ama, el Caribe resiste".
Y así, en la frontera donde ambos se encuentran pero no se mezclan, persiste una danza de respeto y nostalgia. El delta es su pacto: un abrazo que nunca se completa, un secreto guardado en la lengua de los manglares y en la memoria del viento.
Glosario warao:
- Jurumu: Orinoco.
- Hahuba: Espíritu.
- Amana: Tierra.
- Yakera: Agua.
- Mareiwa: Espíritu del mar Caribe.
- Macareo: Fenómeno de encuentro aguas dulces/saladas.
- Nahanarau ana: El amor duele.
- Moriches: Palmeras del delta.
- Shaman: Sabio curandero.
- Yena/Jatu: Dulce/Salado.
- Curiara: Canoa tradicional.
Nota: La historia fusiona el realismo mágico con mitos warao, usando términos auténticos de su cosmogonía para honrar su conexión con el Orinoco.