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Mis Ojos, Mi Mirada, Mi Desafío

 Mis Ojos, Mi Mirada, Mi Desafío Emerjo de la penumbra, no como fugitiva, sino como soberana. Mi manto no es luto, sino piel de noche tejida con hilos de estrellas antiguas. Las gafas oscuras que cubren mis ojos no son ceguera, sino un pacto: veo lo que ustedes temen mirar. Mis pupilas, cálices vacíos, guardan la memoria de diosas desterradas.   Avanzo. Mis pasos no huyen, dibujan. La tierra susurra mapas olvidados bajo mis pies descalzos. A mi lado, el gato—su lomo arqueado es un puente entre el aullido del viento y el silencio de los astros—. Sus ojos, espejos lunares, reflejan no la luz, sino el vacío que la precede. Él no me sigue: somos la misma sombra bifurcada.   Alzo un dedo, sí, pero no es amenaza. Es un conjuro. En la yema, brillan siglos de mujeres que mordieron la manzana del secreto y escupieron semillas de acero. Mi sonrisa, apenas un pliegue en el mármol de mi rostro, es un jeroglífico que nadie descifrará.   La bruma no me envuelve: soy...

BAJO EL MANTO DE LA VERDAD

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  La noche era un lienzo oscuro, rasgado por relámpagos distantes que iluminaban brevemente la vastedad del Orinoco. La curiara avanzaba lentamente, deslizándose sobre las aguas negras como el azabache. Al frente, Ayopowe, el líder, remaba con fuerza, su rostro marcado por el sol y los años. Era un hombre de pocas palabras, pero su mirada firme revelaba una vida llena de decisiones difíciles y un corazón que, aunque endurecido, aún guardaba un rescoldo de esperanza.   De repente, como surgida de la misma bruma del río, apareció una figura en la orilla. Era una mujer, alta y esbelta, con cabellos negros que caían como cascadas sobre sus hombros. Sus ojos, profundos y oscuros, parecían contener todos los secretos de la selva. Se llamaba Yarima, y su presencia era tan cautivadora como inquietante.   Ayopowe, aunque desconfiado, sintió una curiosidad irresistible. "¿Quién eres, y qué haces aquí, en medio de la nada?" preguntó, su voz grave cortando el silencio de la...

Si llegara a ser Catatumbo

 Si llegara a ser Catatumbo Si llegara a ser Catatumbo,   sería el rayo que no cesa,   el relámpago eterno que ilumina   la noche húmeda de mi propia selva.   Sería el río que fluye   entre mi memoria y mi olvido,   llevando en mis aguas los secretos   de los que ya no tienen nombre.   Sería la bruma que se levanta   al amanecer, cuando mi tierra   aún guarda el calor de mis sueños   y el frío de mis pesadillas.   Sería el eco de un grito   que se pierde en mi espesura,   un canto que nadie entiende   pero todos repiten.   Si llegara a ser Catatumbo,   sería la magia que se resiste   a ser explicada, el misterio   que habita en lo cotidiano de mi ser.   Sería la catarsis de un pueblo   que late dentro de mí,   la luz que persiste en mi oscuridad,   el fueg...

Diatriba del siglo XXI: Góngora y Quevedo en la era del absurdo

 Título: Diatriba del siglo XXI: Góngora y Quevedo en la era del absurdo Autor: Norma Cecilia Acosta Manzanares País: Venezuela Derechos Reservados. Presentación: Este poema nace de una inquietud profunda y una fascinación por el contraste y la crítica. Inspirada en los grandes maestros barrocos Luis de Góngora y Francisco de Quevedo, he decidido transportarlos al siglo XXI, un mundo lleno de contradicciones y absurdidades. Imaginé sus discusiones, debates y críticas en nuestra era moderna, abordando temas como el papel de las ONG, las guerras perpetuas y las incoherencias del mundo contemporáneo. Con un lenguaje lleno de ironía y juegos de palabras, busqué reflejar la rivalidad clásica entre Góngora y Quevedo, pero adaptada a los desafíos y paradojas que enfrentamos hoy. Motivo del poema: Este poema surge como una reflexión crítica sobre las contradicciones diarias en nuestro mundo actual. En un contexto donde el progreso tecnológico choca constantemente con la corrupción, la desi...

Canción Para Arianna

 Canción para Arianna Hola, hola, ¿qué tal?   Con una sonrisa, vamos a jugar.   Dame, dame, un abrazo,   ¡Upa, uuuupaa! ¡Qué gran lazo! Risas y risas, ¡vamos a reír!   Arianna toca cosas que no debe, ¡sí!   Sale corriendo, ¡mira qué veloz!   Con su risa, ilumina mi voz. No, no, eso no se toca,   Pero su risa siempre me provoca.   Con cada paso, un nuevo juego,   Arianna, ¡te quiero, te lo ruego! Risas y risas, ¡vamos a reír!   Arianna toca cosas que no debe, ¡sí!   Sale corriendo, ¡mira qué veloz!   Con su risa, ilumina mi voz. Autor Norma Cecilia Acosta Manzanares. Todos los Derechos Reservados.

-57 +❤️

 Presentación: ¡Hola a todos! Hoy le traigo una canción especial que busca reflexionar sobre el poder de las palabras y la responsabilidad de los artistas. En un mundo donde la música tiene un impacto profundo en nuestras vidas, es crucial que promovamos mensajes que inspiren y respeten la dignidad humana.  -57 + ❤️, una crítica a los promotores de mensajes dañinos y una llamada a la acción para crear letras que eleven y no lastimen. Espero que disfruten y se unan en esta misión de amor y respeto.                           -57 +❤️ En la calle suena fuerte, pero hay que pensar,   Las palabras tienen peso, pueden lastimar,   Promotores de un mensaje que no es real,   Menos 57 más amor, es lo que hay que dar. Menos 57 más amor,   No más letras que causen indignidad,   Para, para, para, stop,   Los mejores raikin son los que menos lastiman. La música es pode...

Reflejos de Plata

 Reflejos de Plata. Autor Norma Cecilia Acosta Manzanares  Mi mente no deja de pensar en la flor temprana del alba, con melancolía se hermana, no es fácil de disimular. Las canas de mi cabellera, mi juventud se aleja, en mis recuerdos se queda, mi corazón late y espera. A veces se fatiga de amar, de recibir falsas promesas, que no alcanzaron las mesas, más veraces son mis canas. Plateadas como la espada, que en la batalla mora, mi alma siempre implora, por la paz tan anhelada…